LAS LÁGRIMAS DE SHIVA(acotaciones)
Tras despedirnos de la hija de doña Amalia, nos dirigimos a la parada del autobús. Llovía mansamente,aunque empezaban a abrirse claros en el cielo, señal de que el clima iba a cambiar. Cuando llegamos a la parada, Violeta se volvió hacia mí y me preguntó:
-¿Qué te parece?
-¿El qué? Dijo curioso.
-Amalia Bareyo.
-Pues que es muy vieja y está hecha polvo.Eso sí, tus antepasados le caían fatal.Afirmó.
Violeta arqueó las cejas.
-Esa mujer miente-dijo, tan seria como un juez dictando sentencia.
-Por qué dices eso? Preguntó Javier.
-Te fijaste en cómo reaccionó cuando mencioné el Savanna? Si no llega a esta sentada, se cae de culo. Claro que había oído hablar del barco y de Simón Cienfuegos. Y cuando se puso a chochear fingía, estoy segura. Nos ha mentido,Javier.Afirmó Violeta sospechosa.
-Y por qué iba a mentiros?
-Porque oculta algo.
-El qué? Preguntó Javier, sospechando algo.
Mi prima se encogió de hombros.
-No lo sé-hizo una larga pausa y agregó-:Quizás estaba conchabada con el capitán Cienfuegos. Imagínate que, para no despertar sospechas, Beatriz le pide a su doncella que le busque pasaje en un barco con destino a América. Entonces Amalia habla con el capitán Cienfuegos, le dice que su patrona piensa fugarse con un collar carísimo y le propone un plan:ella conseguiría que su patrona embarcarse en el Savanna, y el capitán Cienfuegos se desharía de ella en alta mar.Luego, venderían las Lágrimas de Shiva y se repartirían el dinero.
(Hubo una larga pausa)
La miré con escepticismo.
-No me imagino a esa mujer planeando la muerte de nadie-objeté.
-Ahora no, porque es mas vieja que Matusalén. Pero,¿y cuando tenía diecisiete años? Ya has oído cómo hablaba de mi familia: es una resentida. Seguro que escupía en la sopa cuando servía la mesa.
Moví la cabeza de un lado al otro.
-Ya te estás montando tus películas.
En ese preciso momento llegó el autobús. Antes de subir al vehículo, Violeta me señaló con un dedo y dijo:
-Aquí hay gato encerrado, estoy segura. Así que, en cuanto lleguemos a casa, volveremos al trastero.
(No dijeron nada más los dos)
No me preguntó mi opinión al respecto, pero así era mi prima.En cualquier caso, no protesté, pues en el fondo yo también empezaba a creer que Amalia Bareyo había mentido.


